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Intentando escribir esta semana y nada, nada salía (incluso con la melancolía que muchas veces da fluidez). El pasado diciembre vi el cartel del Hellfest 2014 y con ello el logo de Death, la banda del desaparecido Chuck Shuldiner ¿Death tocará? No, no es Death, es Death to All y tocará primeramente para ofrendar a Chuck en los 10 años de su muerte, pero también hay otro motivo, salir a girar para destinar una parte de las ganancias a Sweet Relief, una organización que ayuda a músicos con alguna enfermedad. Y lo primero que pensé fue en Jason Becker. Lo anterior hace dos meses y muchos años que no sabía nada de Jason. Desde 2001 no volví a saber de él, mi único contacto directo fue Karol Dávila y su guitarra. Es así, como escribo no para Chuck (en otra ocasión), sino para mi reencuentro con la conmoción que me causó ver este documental.

Jason Becker: Not Dead Yet fue mi reunión con él y con su música, y con algo que me deteriora, su enfermedad. Esta cinta deja entrever la felicidad en sus ojos cuando se le pregunta por su guitarra. Y es precisamente la música lo que lo mantiene vivo. Se creería que él, allí, inmóvil no se enardece, pero es todo lo contrario, está más vivo que cualquiera. Aún me impactan sus viejos tiempos de implacable oído, limpieza en la ejecución, disciplina y su acto al tocar la guitarra; pero sobre todo la velocidad, esa sensualidad ruidosa, esos elementos de la música clásica y esos ruiditos de la contemporánea; todo eso a través de una guitarra eléctrica y de otro género que para la época no era hard, glam, thrash, heavy, Jason hizo speed metal. Lo mío nunca fueron los solos, el heavy y los grandes guitarristas aparentando ser dioses, aunque Jason está entre esa categoría divina, ya que brilla por su humildad, carisma, amor y respeto por la música y la vida, y la voluntad… y es precisamente todo eso lo que llama la atención en esta película. Death to All me hizo recordarlo con alegría, con afecto. Quisiera ver a esa formación tocar en Sudamérica, verlos para ayudar a la fundación Sweet Relief y para quitarme esa espinita que fue no ver a Death. Ojalá se le esté ayudando a Jason desde estos proyectos, por qué los músicos también se deprimen, se enferman, se olvidan y mueren. Chuck estaría feliz, esperemos que así sea. Y la vida continúa para él haciendo música con sus ojos, la música que es su felicidad…

jason

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