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Capítulo 26

RECHAZA TODO LO ESTADOUNIDENSE

Bikini Kill

Lo siento si ESTOY ENAJENANDO A ALGUNO DE USTEDES, TODA SU MALDITA CULTURA ME ALIENA. No puedo gritar dolorida, suplicando ¡Lo siento es lo que pienso! Niño blanco…no ríe…no llora… ¡Solo muere!

Bikini Kill, “Niño blanco” (1)IMG_0108

LA INVASIÓN RIOT GRRRL NO ACABÓ EN EL HOYO. ­LA MÚSICA que las impulsó también tenía que ser reivindicada. Bikini Kill adoptó la ahora típica estructura musical del punk y agregó gemidos que evocan una mujer ahogada, que luego sale a la superficie para una bocanada de aire. Kathleen Hanna, Tobi Vail, Kathi Wilcox y Billy Karren miembros de Bikini Kill presenciaron la misógina y opresión que había permitido enconar el underground de los 90tas y lo confrontaron. La baterista-vocalista Tobi describió su necesidad en una publicación de Jigsaw: “Me siento completamente excluida del terreno de todo lo que es tan importante para mí. Sé que esto es en parte porque el punk rock es por y para ellos mayormente y porque el punk rock de esta generación viene de una época de ambición profesional sin sentido de las bandas” (2).

La verdadera subversión siempre debe enfrentar resistencias y menosprecios; y en el caso de Bikini Kill, enfrentaron ambos aquí, allá y casi en cada esquina. La cantidad de atención negativa que la banda toleró es el testimonio de cómo fue el provocativo y polémico feminismo, aún en el underground de los 90tas. Daniel Sinker editor de Punk Planet escribió en We Owe You Nothing (un libro), “La radicalidad que pequeños y grandes fanzines guardaron para las Riot Girl –y Bikini Kill en particular- fue impactante. Los ‘editores de zines’ de punk usaron ‘zorras,’ ‘coños,’ ‘odia hombres,’ y ‘tortilleras’ prueba positiva de que el sexismo estaba aún fuerte en la escena punk” (3). Además Bikini Kill batalló con interrupciones del público masculino quienes, conscientemente o no, estuvieron peleando para conservar el poder que gozaron en el underground. Even Mark Andersen y Mark Jenkins, quienes permanecieron como seguidores del movimiento riot grrrl y las bandas que lo incentivaron escribieron en su libro Dance of Days “no fue exactamente música, sino algo poderoso y verdadero” (4) en las actuaciones de Bikini Kill durante una marcha a beneficio de la vida de las mujeres en 1992. La descripción es alusiva a las críticas iniciales que el mainstream ha escrito del punk hacia 1976; las reglas de lo que podía ser considerado “música” y que el punk supuestamente había refutado para destruir y había resurgido para estas nuevas voces femeninas agitadoras. Andersen y Jenkins también informan que durante una actuación en U.K., una petición de Hanna para un espacio para la niñas en frente del escenario sonsacó rechiflas de la multitud; otro incidente en un show con la banda británica Huggy Bear condujo a Melody Maker (a magazine) a llamar a Bikini Kill y a las riot grrrl “anti-hombres” (5). Una vez más, algunos fans no estuvieron listos para desistir del poder o reconocer el privilegio. Esto debería ser destacado y sin embargo un número de bandas, particularmente estas de Olympia y D.C. (como Nation of Ulysses), además de mucha audiencia, apoyaron los objetivos de las riot grrrl y de la causa en general de los derechos de las mujeres dentro de la comunidad del punk rock.

Las bandas del medio más asociadas con el riot grrrl –Bratmobile, Bikini Kill, Huggy Bear, y Heavens to Betsy- estuvieron en efecto, empezando desde lo básico: habían asimilado y comenzaron algo nuevo tomando las sobras del punk de los 70tas y toda la música indie más reciente. Sin embargo, Bikini Kill forjó la decisión valiente de apropiar los sonidos que se habían aproximado a significar punk clásico de ellos y usarlos para enfatizar una agenda feminista.

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Kathleen Hanna creció en Bethesda, Maryland, asistiendo a la secundaria allí y también en Portland, Oregon, en donde se convirtió en una descrita a sí misma como “la novia de la banda”, que en los 80tas quería decir como viviendo por las actividades de otros a través de sus novios de bandas. Después se mudó a Olympia, Washington, para asistir a la universidad Evergreen State y previo a comenzar Bikini Kill, Hanna comenzó la banda Viva Knieval. En ese momento, Hanna estaba en gestión de Reko Muse, una galería de arte en Olympia con Tammy Rae Carland. Tobi Vail, quien produjo el zine Jigsaw, estuvo tocando con la banda radicada en Olympia Go Team, la alineación incluyo de Olympia/DC a Lois Maffeo, Calvin Johnson, y el guitarrista de Bikini Kill, Billy Karren. También Vail tocó brevemente con Jenny Toomey en My New Boyfriend (6) (7).

Jigsaw expresó el propio punto de vista de Vail y las revelaciones de su estatus ajeno dentro del punk. “Hasta que tuve 20 mi vida fue el correo,” le dijo al L.A Weekly (8). Como muchos creadores de zines en los tempranos 90tas, Vail recibió la mayoría de su comunicación a través de Jigsaw, además fueron fans la baterista de Bratmobile y cocreadora de Girl Germs Molly Newman, Allison Wolfe, y Hanna. Kathi Wilcox y Vail ya habían estado tocando juntas en Evergreen cuando Hanna rechazó la idea de empezar su propia banda. En octubre de 1990, únicamente hicieron eso. Después reclutaron a Billy Karren (anteriormente en Snakepit de Eugene) en las guitarras, Bikini Kill estuvo de gira en el verano de 1991, tocando en D.C., en junio sintieron que tenían un efecto más fuerte en su audiencia allí que en Olympia. Sintiéndose “políticamente aislados” en Olympia, Bikini Kill decidió empacar y mudarse a D.C., ese mismo año, aunque finalmente regresarían a Olympia (9).

Junto con Neuman y Wolfe, Hanna y Vail, y las punk de D.C., Jen Smith y Erin Smith guitarrista de Bratmobile desarrollaron el Riot Grrrl: un apodo, un zine, y finalmente un movimiento de concienciación que arrancaría el torbellino grrrl. La auto-publicación de una cinta de Bikini Kill en 1991, y dos grabaciones sacadas en 1992, Bikini Kill EP (producido por Ian Mackaye) y un split 12’’ con Huggy Bear (producido por el guitarrista de Nation of Ulysses, Tim Green). Seguido por la versión completa de Pussy Whipped en 1992, y en 1996 aparece Reject All American. Aparte de su primera cinta, todos sus álbumes fueron sacados por el sello Slim Moon’s Kill Rock Star. El sencillo “New Radio”/”Rebel Girl” fue producido por Joan Jett, y Hanna contribuyo en el álbum de Joan Jett Fetish en 1999 cuando escribió “Baby Blue”.

El grupo hizo una gira nacional con bandas como Nation of Ulysses, e internacional con Huggy Bear y Team Dresch, además de compartir balances alrededor del mundo con docenas de otras bandas antes de la disolución en 1998. Su reputación de “grrrl”, que consistentemente aventajó a la banda, y el montón de cobertura de medios identificando a Bikini Kill como la “cara” del riot grrrl no fueron los únicos aspectos de su carrera que pusieron una presión en la banda. Hanna una vez escribió, “También fue súper esquizo hacer presentaciones donde los tipos tiraban material de nosotros, nos llamaban coños, y gritaban “quítense” durante nuestro acto, y luego la noche siguiente tocamos para una multitud de asombrosas niñas acompañando cada letras y animando después cada canción” (10). Desde su separación, Tobi Vail ha tocado con Frumpies, que fue formada en 1992 con Bill Karren, Kathi Wilcox y Molly Newman. Vail también trabaja en Kill Rock Stars y mantiene sus web’zine Bumpidee, también toca con otras bandas. Wilcox ahora toca con Casual Dots, un proyecto con Christina Billotte de la banda de mujeres de D.C., Slant 6 y Steve Dore. Kathleen Hanna ha tocado con Suture y The Fakes, publicó un álbum solista titulado Julie Ruin, y ahora toca con Le Tigre, todo mientras tenaz y animadamente se dirige y expone política de izquierda.

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Como era de esperarse el mainstream se abalanzó sobre Bikini Kill tan ansiosamente como carcomió a las riot grrrl. En una entrevista en 1998 en Punk Planet, Hanna dijo, “No sé, muchos músicos y artistas quienes se han comportado del peor modo posible conmigo y algunos de mis amigos. Es sólo un hecho. Lo sé porque lo he vivido. Puede ser muy doloroso tener que enfrentarse qué mierda tan jodida, qué gente tan aterrorizada” (11).

Reflexionando sobre la tergiversación a la que Bikini Kill fue sujeto durante la masa mediática del riot grrrl, Vail decoró el The CD Version of the First Two Records con la siguiente declaración: “Deseo aclarar que nos importa un bledo lo que las personas piensan de nosotros. A eso no es a lo que nos oponemos. No es por nosotros, cabreados debido a una mala reseña… Es sobre los sentimientos sin importar lo que decimos o hacemos, ahí sigue la idea creada por los medios de ‘Bikini Kill/riot grrrl’ que tiene poco o nada para hacer sin nuestros propios esfuerzos…” (12) Vail continua, “De cualquier modo no somos ‘líderes de’ o autoridades del movimiento ‘Riot Girl’. De hecho, como individuos, tenemos cada uno, tuvimos experiencias diferentes con ‘Riot Girl’ y sin embargo [sic] somos totalmente respetuosos en aquellos quienes siente esa etiqueta tan importante y significativa, nunca hemos usado este término para describirnos a nosotras mismas como una banda. Como individuos, respetamos, usamos y convenimos a una variedad de estéticas diferentes. Estrategias y creencias, ambas políticas y con una manera particular del punk, algunas de las cuales son probablemente consideradas ‘Riot Girl’…” (13).

Y a consecuencia del atractivo foco del circo riot grrrl, también de sus letras exaltadas y fáciles de entender, Bikini Kill permanece como la banda de punk de mujeres más reconocida de los tempranos 90tas, y como la más potente amenaza del underground dominado por lo masculino. La revolución de Bikini Kill visualizó y reflejó un nuevo estilo de feminismo; a menudo Kathleen Hanna se proyectaba a la audiencia, otras veces apuntando su celulitis, pintaba las palabras “Zorras” o “Puta” sobre su estómago, y cantó la atracción sexual para ambos chicas y chicos, y reconociendo a las mujeres, particularmente feministas, estar a la vez enojadas y sensuales. Gracias a Bikini Kill y a otras bandas de punk de mujeres de la época, las imágenes de las mujeres cambiarían en la música underground, de la inspiración incomprendida o la insensibilidad de las zorras para fortalecer, cariñosamente enfadadas a protagonistas con ciertas bases.

El himno de Bikini Kill, “Rebel Girl” venerado en el altar de la mujeres punk- “Niña rebelde eres la reina de mi mundo” – y continua con “Pienso que quiero llevarte a tu casa, quiero probarme tu ropa,” virando no solo la noción del agresor sexual de parte de lo masculino hacia lo femenino, sino remplazando la estereotípica envidia de mujer-mujer con la atracción física y emocional (14). La atracción y el amor que Bikini Kill expresa en “Rebel Girl” es para la rechazada petulante- la mujer realmente única y sexualmente libre: “dicen que es una zorra, pero sé que es mi mejor amiga” (15). “Rebel Girl” es la respuesta a la “Punk Rock Girls” de Dead Milkmen, una canción de amor donde la protagonista se enamora y venera a su compañero punk rocker. Evitando el costo de la típica chica para el chico, “Rebel Girl” es un tributo a las canciones de amor para otra mujer que toma riesgos, cuestionando a las niñas tan a menudo odiadas y juzgadas equivocadamente.

De otro lado la banda habló directamente hacia los abusadores sexuales y físicos, liberando las palabras de las víctimas a las páginas de diarios y zines. Estas letras provocadas con el dolor de la supervivencia y opresión física, como en “Niño blanco”, seleccionada previamente; o en la pregunta solicitada en “Estrella del niño vientre”:” ¿Por qué llorar siempre que me corro? (16) “Durante los shows la banda con frecuencia invitaba a miembros de la audiencia al escenario para compartir sus propias historias de sobrevivencia de abuso sexual.

Otra letra que agita con venganza fantástica,  “Chupa mis tetas”:

El papá entra a su cuarto en la noche

Obtiene más que exponer su opinión

Mi hermana jala las cobijas hacia abajo

Y se extiende para encender la luz

Le dice a él, CHUPA MIS TETAS (17).

Escuchar sus álbumes es como caminar a través del cuarto desordenado de una niña, donde los collages fotocopiados a blanco y negro que reinstalan los afiches retocados de gatitos o caballos; donde Cindy Lauper se ahoga con gritos de respaldo ensangrentados de un coro de “concédeme de la paz una oportunidad” (como en el tema “Liar”) y pavoneándose con la sincronización de los labios y la voz que es recolocada por una paliza motivada de una guitarra imaginada por una chica. Bikini Kill, junto a X-Ray Spex y Crass, permanecen entre los mejores ejemplos del punk-rock con furor político unido al anhelante optimismo para un mejor mundo. Como banda gestionaron mezclar la teoría académica con ritmos básicos, surgiendo otros lados de la imaginada revolución grrrls.

Bibliografía: RAHA, M. 2005. Cinderella’s Big Score: Women of the Punk and Indie Underground. California: Seal Press

Páginas traducidas: 203 -208

Notas:

IMG_0107//////////////Si hay alguna aclaración o aportación bienvenida sea///////////

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